20080420

Rojo Eterno, Capítulo I - El primer contacto

DISCLAIMER: Er… no se que es un disclaimer pero según la wikipedia: “…A disclaimer is generally any statement intended to specify or delimit the scope of rights and obligations that may be exercised and enforced by parties in a legally-recognized relationship. In contrast to other terms for legally operative language, the term "disclaimer" usually implies situations that involve some level of uncertainty, waiver, or risk …”; tons, supongo que significa que debo poner las excusas pa que no me ataquen de plagiaria: Las situaciones, circunstancias y entorno donde se desarrolla lo siguiente fueron inspirados en las series Macross de Kawamori y Robotech de (quién fue?). Los personajes salieron de mi pacheca mente cargada de estress laboral. Por cierto, esto se escribió en menos de 5 minutos, por tanto, esta sujeto a ser modificado; cuando se me ocurra.
RATING: Supongo que T, ahora que si son muy sensibles, digamos que M
COMENTARIOS: Pos ahí échenlos hasta abajo
GENERO: Yo diría que degenerado

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Objetivo bloqueado en menos 15 grados

Fueron las últimas instrucciones que salieron del mando de voz de la nave; justo en ese momento, el teniente Severiano Craig apoyó todas sus fuerzas en la palanca y presionó con ira el gatillo. La última reserva de metralla salió del VF a toda velocidad en contra del Queadlunn verdoso que volaba frente a él.

Nada.

Evidentemente su contraparte Zentraedi era demasiado veloz para las reacciones físicas y mecánicas de su nave. Había desperdiciado hasta la última bala y ahora, solo era él con sus habilidades de vuelo lo que podría salvarle la vida.

Las maniobras evasivas se sucedieron durante aproximadamente 14 minutos. El teniente Craig no podía creer que después de todo, las instrucciones del líder de escuadrón serían tan útiles. Un par de giros y velocidad en contra le salvaban una vez más del armamento enemigo.

Severiano sintió que estaba a salvo cuando por fin pudo acercarse a la atmósfera. Creyó que al estar “en casa” el enemigo desistiría ante la posibilidad de ser rodeado por otros tantos VFs que podrían acercarse a ayudarlo.

Un último giro de 47 grados evitó que un misil le destruyera el ala derecha. En ese momento decidió que sería más prudente cambiar a modo gearwalk, lo cual le daría mayor maniobrabilidad dentro de la superficie terrestre. Decremento de match y un impulsivo movimiento le hizo quedar frente a frente con el enemigo. Por inercia presionó una vez más el gatillo. Sorpresivamente, una única bala salió de su arma como enviada por el cielo. El objetivo fue alcanzado, la bala atravesaba el cuadrante superior izquierdo del Queadlunn.

Craig festejaba y sonreía ante tanta suerte.

El enemigo quedó inmóvil por unos instantes. La radio anunciaba que los refuerzos llegarían en cualquier momento pero el teniente informó que no era necesario; el enemigo había sido derribado.

Casi en un parpadeo, Severiano notó como su enemigo se movía a gran velocidad hacia él. Era imposible pensar que la bala hubiera fallado al piloto enemigo. Craig aceleró a modo de evitar ser alcanzado por el enemigo. De pronto, se dio cuenta de que se encontraba ante la furia final de un alienígena moribundo. Creyó que si aguantaba podría esperar a que el extraterrestre muriera desangrado dentro de su nave.

20 segundos después, un misil Zentraedi atravesaba el VF.

El VF cayó al terreno rocoso y Craig aún vivía cuando su nave dejó de dar tumbos por el suelo. Intentó salir de ella cuando observó que el Queadlunn aterrizaba a unos pocos metros de donde él se arrastraba.

El piloto descendió y se dirigió a su moribundo enemigo. Enorme fue la sorpresa cuando Craig notó que el enemigo se retiraba el casco. No era Zentraedi, era Meltran. Largos y rojizos cabellos caían como cascada sobre los hombros de la gigantesca mujer que se aproximaba. Algunos pilotos terrestres aún vivían en la ignorancia sobre las naves de enemigos hombres o mujeres; para ellos, todos eran gigantes a quienes había que derribar.

Craig observaba a la mujer embelezado. Aún dentro de su delirio notaba que era un ser de belleza tan grande como su estatura. Quizá por eso pensó que al igual que las mujeres terrestres, esta sentiría algún tipo de simpatía y le dejaría vivir.

Algunos pilotos terrestres aún vivían en la ignorancia de que los zentraedis no tenían sentimientos, no habían tenido una madre que se los inculcaran y no conocían la lástima.

El último respiro de Severiano fue justo antes de que la enorme enemiga tomara su cabeza entre sus largos dedos. Con la facilidad con que se quiebra una varita, el cuello del piloto se rompía en la diestra de la enemiga. Mientras su cabeza caía, sus ojos aún alcanzaron a ver como su desmembrado cuerpo teñía de rojo el verdoso caparazón del Quedalunn.

La leyenda de Loth Fariina comenzaba. La leyenda del Queadlunn teñido de la sangre enemiga.

20080324

Ironía


Entonces, ¿aún crees en fantasmas? - la voz burlona de Sofie me incomodaba de sobremanera.

No es que crea en fantasmas - repliqué casi de inmediato - es que no hay explicación lógica para esto.

Sofie y yo fuimos los primeros en llegar al templo; nuestros vestidos de monaguillo estaban salpicados por venir corriendo bajo el aguacero. Debido a la confianza que el capellán tenía en nosotros, las llaves de la sacristía eran parte habitual de nuestro cargamento. Ese día inesperadamente endontramos todo revuelto y tirado al suelo. La noche anterior al partir, todo estaba en orden y ahora, era un mar de vidrios y santos en el suelo.

Nuestro espíritu de investigadores y fantasías de espías nos hicieron recorrer el lugar buscando por alguna ventana rota o por evidencia de ladrones y fugitivos. No hallamos nada; a pesar de que a nuestros ojos, observamos cada centímetro del templo.

Cuando regresamos a la sacristía todo estaba en su lugar; los vidrios y pedacería de objetos que minutos antes estaban regados ahora estaban tal como la noche anterior, enteros. Las imágenes caídas seguían observandonos en sus puestos.

¡Fantasmas! - exclamé al tiempo que sentía un escalofrío en mi cuerpo.

Sofie incrédula como siempre, replicó que se trataba de alguna broma de los otros niños.

Tu sabes, así son los chiquillos - exclamaba ella con la naturalidad y soberbia que le daba la adolescencia.

Pero algo no era habitual; a estas alturas, el resto de los niños habrían aparecido. El tiempo de algún modo se había detenido y el ruido había cesado. Por minutos que parecieron horas, Sofie y yo solo estabamos sentados y esperando sin sentido que alguien apareciera.

Escuchamos llantos y mi miedo creció más que antes. Si nadie había abierto el templo, ¿quién lloraba ahora?. Incluso Sofie dejó escapar una mirada de temor ante tales sonidos. Casi a rastras Sofie me llevó al atrio a ver que sucedía. Mientras caminabamos solo alcancé a ver la imágen de un ángel que de rojo se teñía.

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Sofie reía, yo solo alcanzaba a meditar en que no podía ser posible tanta ironía. Nos tomó un tiempo en advertir que la realidad no era la que suponíamos. Que el día que llegamos a la sacristía en verdad había quien en el templo se escondía. Él nos encontró antes. Ahora sí podía creer en fantasmas.

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Sí, esta también la saqué de otro sitio. Suelo escribir al vuelo y en rara ocasión guardo lo que escribo en otros sitios. Esta es una de esas raras ocasiones.

Y a volar....


¿Serás tu quién me salve?

Las palabras seguían resonando dentro de mi cabeza pocos segundos después de que Sussel se había encaramado en esa cornisa. Su sonrisa estaba dibujada de un modo que no había visto hace muchos años, inocente, equilibrada. Comenzó a girar sobre su eje sin importarle que sus pies solo estaban en escasos 23 centímetros de concreto y a más de 50 metros del suelo. Justo antes de asomarse me miró; sus ojos reflejaban las nubes que por fin cedían; cuatro días ininterrumpidos de lluvia dejaban en el ambiente el aroma del monte mojado.

¿Serás tú quien me salve? – repitió justo cuando su danza se detenía. La miré una vez más y recordé porque su silueta se robaba mi aliento. Hermosa figura y apenas 17 años. Hermosa silueta y ya me pertenecía.

Nunca sabré si pude haberla salvado; cuando quise medir si mis brazos eran suficientes para sostenerla, ella ya había saltado.

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Sí, es cierto, me volé la imágen de otro sitio y le puse "cuento"; así suelo ser. Si tiene copyright, copyleft o copycenter, favor de informarlo


20071231

El 2007 que le está llegando...

Hace muchos años que no me amanecía trabajando; es tan extraño ver la luz del día aparecer en la ventana y saber que no he dormido.

No se que me pasa; algún sentimiento oculto o remordimiento de fin de año me hizo quedarme despierta terminando trabajo que debo a fin de llegar al 2008 sin deber nada del año anterior.

Quizá no terminé todo lo que debía hacer pero simplemente me dejó totalmente tranquila cerrar esos asuntos. Algunos esqueletos ya no pasan de hoy.

Es bueno darle mate a los asuntos pendientes, se siente tan liberado todo.

Aún no termino con los pendientes pero se que voy bien, aún me quedan unas horas.

Feliz año!

20071028

Las de Octubre

lune

La Promesa

La gente grita y corre. Es imposible llegar a su destino sin ser golpeado, empujado o en el mejor de los casos insultado. Todo se ha ido descomponiendo; el calor del día es insoportable, y por las noches, esa brisa que llega de todas partes es asfixiante. ¿Quién diría que el fin del mundo sería tan típicamente hollywoodense?. Todo está trastornado, el toque de queda está a punto de comenzar y ya es imposible pensar en pasar por el bar un instante.

- ¡Diablos! ¿Por qué tenía que suceder esto ahora? – pensó el tipo mientras subía la escalera.

Mientras la noche pasaba, él solo atinaba a subir pesadamente cada escalón. En el último instante antes de abrir la puerta miró su reloj. Nada. La fuerza gravitacional de la luna que poco a poco caía hacia la tierra había detenido el tiempo, o al menos los mecanismos que lo medían.

Después de que por fin había decidido dejar a su esposa por aquella secretaria de exóticas facciones, tenía que suceder que el satélite terrestre había perdido su órbita y estaba por terminar la vida en el planeta.

Al cruzar por fin la puerta, la encontró tirada a media sala ahogada en llanto.

- ¿Lo ves? – le dijo serenamente – yo siempre cumplo; ¿no te prometí hace 20 años que te iba a bajar la luna y las estrellas?





Testigo

La luna me vigila, la veo desde tus ojos. Son como dos lunas, una en cada pupila; dos testigos de nuestro amor.
A cada impulso siento que te amo y a cada respiro siento que eres más mía.
Estoy a punto de llorar y es solo por ti y por esas lunas que se reflejan en tu mirada, que poco a poco se va quedando vacía.
Te hago el amor como un loco; una y otra vez hasta que no queda en mi una gota de hombría.
Quiero escuchar tu corazón latiendo al mismo ritmo frenético que el mío, pero es inútil; hace más de media hora que estas tan fría.
Y solo la luna sabrá que tuve que asesinarte para hacerte mía.

20070917

Dejamos ahí manotas!

Jocoso que para el título de esta jalada lo primero que se me vino a la mente es una frase del libro "De Perfil" de José Agustín; realmente no recuerdo si es exactamente la frase, y como tuve el buen tino de prestar el libro y me aplicaron aquella frase que reza es muy wey el que presta un libro, pero lo es más el que lo regresa, no tengo una manera en este momento de confirmarlo.

Hoy voy a hablar de manos; esas manos que un día te cuidan y te procuran son las mismas que al siguiente pueden castigarte, azotarte o despojarte de algo. Las mismas manos que un día te estrechan, te abrazan y te dan apoyo, al siguiente mes te señalan y acusan al tiempo que te rechazan. Las mismas manos que un día te guían y te ayudan, a los pocos años te dan un golpe por la espalda y caes.

Mis manos, pequeñas, redondas, demasiado suaves quizá, me han ayudado a sostenerme de las orillas más ásperas; me han levantado una y mil veces, me han salvado de tantos males. Mis manos a veces duras y empuñadas han acariciado con la mayor ternura que he podido crear, han sanado, han cuidado. Manos de estudiante que se han quemado, mallugado o lacerado pero que a la vez han logrado obtener maravillosos resultados. Manos que pueden empujar o que pueden acercar; manos que pueden encender o que pueden apagar pasiones, deseos y sentimientos. Mis manos también han señalado, han empujado, han lastimado.

Amo cada uno de los dedos, de las curvas y marcas; han leído mi destino en ellas, el cual aún no completo. Han llorado en ellas, he llorado sobre ellas, he amado con ellas. Manos fuertes y a la vez frágiles, solo dependo de ellas para expresarme. ¿De qué me sirve tener imagnación si no tengo como descargarla?, ¡Cómo plasmar lo que pienso y siento si n estan ellas para ayudarme?, ¿Cómo demostrar lo que siento cuando las palabras no me alcanzan?

A últimas fechas siento como me señalan y empujan otras manos; pero no importa, yo también tengo un par listas para dar pelea si es necesario.

Como sea y después de tanto debraye, desde hace varios días traigo muy presente la canción que engloba perfecto el asunto...
THE HANDS
Lyrics by Geoff Tate

When I’m lost . . . I find a way.
I hear voices. I feel them surround me,
pull me from the edge.
I close my eyes and . . . .

my luck keeps holding strong,
even when the boot comes down.
Waiting for the revolution but there’s no one around except the . . . hands out of nowhere, saving me again.
There’s always something there watching out for me,
if I’m suffocating, it gives me air.

Finally now I remember,
but where I’m going now, I’m not sure.
Only one thing matters much to me anymore.

I’m looking for you.
Can you imagine? You can’t think.
You won’t find a way this time to frighten me.
You’re running scared, now, always looking
over your shoulder for a place where
you don’t see my face.

But my luck keeps holding so strong,
even with the state I’m in.
I’m like a revolution of one, even when I stumble I win.

Because there’s hands out of nowhere, saving me again.
There’s always something there, watching out for me.
When I’m suffocating, it gives me air.

I’m like a cat with only a few lives left
and I’m crawling through the shadows.
Watching my back waiting for the attack that I know is
coming . . . I feel it’s near.
Y sí, esa bella y regordeta mano que se ve por allá arriba, es la mía...

20070827

Sussel, Capítulo I

Sussel solía tener dos hermanos. Al menos ella les llamaba así cuando pensaba en las cuatro manos que se le tendían para ayudarla a dar sus primeros pasos fuera del nido protector. Llegaron a su vida un día de tantos en los que odiaba al mundo exterior, al mundo al que no le era permitido visitar.

Sussel recorría noche y día las letras que le hacían saber que fuera de sus 4 muros había vida. Reía, lloraba, cantaba y gritaba mientras trataba de entender lo que leía. De pronto ya no se sentía sola y encerrada, una pequeña puerta le daba paso a algo más que sopas de pollo y paletas coloreadas.

Sussel pudo un día salir de su caja. Se encontró en el mundo que no conocía y del cual incontables veces leía. Recorrió caminos y tropezó con algunos momentos de falacias. Frecuentó faunos y arlequines, hadas y empusas; seres que no pensó que existían. A punto estuvo de volver a su caja y alejarse de las jaurías.

Sussel se aventuró a ir a un aquelarre. Un ser de esos extraños se ofreció a escoltarle. Al llegar se encontró con toda una fauna distintiva y a la vez hilarante. Parecía que seguía dormida y tenía uno de esos sueños absurdos que solían presentarse. Los seres mitológicos caían al suelo embriagados de ajenjo mientras sus congéneres reían.

Sussel tomó un momento para visitar a las estrellas. Aquellas luminosas vigías a las cuales hace mucho tiempo no observaba. Pedía por deseo alejarse de tanta ironía y acercarse a una ya perdida esperanza. De sus ojos cayó una lágrima de tintes dorados, rondado velozmente hasta caer sobre un grano de centeno.

Sussel observó la magia de aquella extraña noche. La lágrima dorada al contacto con el grano se transformó en una burbuja que se elevaba al ritmo de tribales tonadas. A medida que subía al cielo, la burbuja se transformaba y cual célula fecundada, en miles de diminutas celdas se dividía.

Sussel cayó dormida creyendo que con eso acabaría semejante fantasía. Su espíritu había perdido las ganas de vivir en semejante irrealidad. Cuando despertó, notó como los seres que había conocido se evaporaban cuando les tocaba la luz del día. Igualmente notó que a su lado dos de ellos no se extinguían.

20070819